La nueva normalidad impuesta por el coronavirus altera todas nuestras relaciones, también las sexuales y emocionales. De igual modo que, por ejemplo, viajar en avión no volverá a ser lo mismo (al menos durante una larga temporada), nuestras casas cambiarán tras el confinamiento, fortalecer nuestro sistema inmune será una prioridad… Tampoco actividades como ligar, tener encuentros sexuales casuales o la vida en pareja serán exactamente como las habíamos conocido.
¿Se revalorizará la pareja tradicional o se transformarán las relaciones? ¿Seguirá siendo el sexo virtual tan popular como durante la cuarentena? ¿Qué pasará con las historias de amor surgidas en las aplicaciones para conocer gente? Consultamos con dos terapeutas de Mundopsicólogos y una doctora experta en sexología para resolver estas y otras dudas y vislumbrar qué cosas van a cambiar en los asuntos carnales y del corazón en la ‘nueva normalidad’.
Las apps de ligue como Tinder en confinamiento han vivido toda una edad de oro. Aunque las citas físicas eran imposibles, los usuarios las han utilizado para contactar con gente con la que conversar o poner en práctica el sexting. «Yo creo que las apps para ligar ya era la ‘norma’. Lo que pasa es que ahora se han incluido nuevos grupos, gente más joven y gente de mediana edad que nunca se había animado a utilizarlas. También ha aumentado el rango de tipos de personas: gente que es más sexual, gente menos sexual o más tímida…», explica Javier Aparicio, sexólogo y psicólogo de pareja.
Justo en este último grupo, apunta el experto, hay personas muy introvertidas que han encontrado en el ligue virtual y confinado un alivio para su timidez. «Habrá gente más emocional, que haya creado vínculos muy intensos en cuarentena y se haya construido un ‘personaje sexual’ para seducir». Así que no hay que extrañarse de que estas personas desaparezcan (o, lo que es lo mismo, se marquen un ghosting) cuando las fases permitan verse en carne y hueso, por miedo a no estar a la altura de sus promesas. Esto, que ya ocurría en lo que conocíamos como realidad puede intensificarse en la nueva normalidad.
En China se vivió el fenómeno y puede que aquí se repita: «Me estoy encontrando a gente que se está separando. El confinamiento ha servido para ver cómo es nuestra relación, sin distracciones», apunta Joan Ramón Soto, psicoterapeuta experto en clínica de la ansiedad.
Ante la duda de si esta situación de estrés e incertidumbre puede exacerbar la dependencia emocional, la doctora, sexóloga y presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología Francisca Molero apunta: «No podemos volver atrás y quedarnos confinados en una relación que no funciona por miedo a quedarnos solos».
Por otra parte, Aparicio saca algo positivo de esta situación respecto a las parejas que deciden romper: «Me han sorprendido las rupturas. Han sido más cívicos, la situación ha obligado a las parejas a entenderse».

Si hay algo en lo que los expertos (y los que lo han aprendido en la ‘universidad de la vida’) coinciden es que el sexo virtual ha sido protagonista durante el confinamiento… Y ha llegado para quedarse, principalmente por el miedo al posible contagio (por aquí te explicamos qué precauciones hay que tomar para tener un sexo seguro a pesar del coronavirus), aunque conlleva sus propios riesgos: «El sexo virtual también tiene un componente de peligrosidad», recuerda Molero, pensando sobre todo en los delincuentes que difunden imágenes o vídeos privados sin permiso. Soto recuerda que, igual que el sexo en persona, «todo depende de con quién lo practiques».

Además del sexo virtual, los sexólogos piensan que es probable que muchos hayan practicado un poco más el autoerotismo. Respecto a esto, la doctora Molero explica que es el momento de desterrar ideas problemáticas: «No todas las actividades sexuales tienen los mismos objetivos. La masturbación busca principalmente el placer. Es algo íntimo, tuyo. Cuando hay otra persona se pretende además un feedback erótico». No entender esto provoca que cuando uno de los miembros quiere experimentar ese placer y vuelca esas ganas en la pareja, que quizá no lo desea en ese momento, «se recurre a la masturbación como frustración».
Javier Aparicio considera que durante este tiempo de convivencia intensiva y obligada, «algunas parejas, a través de juegos sexuales, han aprendido a masturbarse entre sí, que es algo que a menudo se deja de lado y es una forma de cuidar a nuestro compañero o compañera».

Aunque el confinamiento ha supuesto tiempo para redescubrir a la pareja, probar cosas nuevas, practicar el autoerotismo o darse cuenta de que una relación no funciona, también ha habido aspectos negativos que marcarán el sexo y las conexiones emocionales en la nueva normalidad. Además del ghosting sexual del que hablábamos, Aparicio señala lo que para él es más preocupante «ha aumentado el consumo de pornografía, especialmente en el caso de los hombres. Y, además, del tipo más duro, que es el que puede crear una sexualidad incorrecta, sobre todo en los más jóvenes. De esta cuarentena pueden salir adolescentes que sean un poco más violentos, más autocomplacientes en el sexo».

Las crisis tienen a menudo un ‘efecto pegamento’ en las relaciones, especialmente en las sentimentales. También, como hemos visto, las características exactas de esta crisis en concreto (el aislamiento, la convivencia intensiva, a menudo con hijos, viviendas pequeñas y con poca luz…) han obligado a muchos a mirar directamente a los problemas.
Para Francisca Molero el compromiso puede convertirse en un valor por la seguridad que aporta, no solo a nivel sexual, sino también emocional. Por ello recomienda «darse permiso para innovar dentro de la estabilidad de la pareja, siempre según lo que sus miembros quieran y el tipo de pareja que sean». Espera que uno de los pequeños grandes cambios que veamos en el futuro tenga que ver con «erotizar la tranquilidad, la calma… Lo que tenemos erotizado es la transgresión, las actividades ‘canallas’».
Sin embargo, sus colegas de profesión ven un escenario diferente. «Estamos empezando a estar más abiertos a experimentar», vaticina Joan Ramón Soto, que señala que la inmediatez ganará puntos porque hemos recordado, de manera trágica y traumática, que «un día estás aquí y al siguiente…». En esta línea se mueve Javier Aparicio: «Creo que se va a intensificar la tendencia a las relaciones abiertas. La pareja siempre ha sido un valor seguro, pero ahora algunas parejas que tienen una vida en común se han lanzado a permitirse encuentros sexuales con otras personas».
